¿De verdad somos pobres?

No lo somos.

Intentaré explicar mi forma de entender qué es la pobreza, qué es la riqueza y qué hace pobres a las naciones.

Antes de nada, quiero expresar que manifestaré mis ideas personales sobre las causas de la pobreza y las causas de la riqueza. Estas ideas, entiendo que no han de ser compartidas necesariamente por los demás, expresando siempre el máximo respeto a los más desfavorecidos y reconociendo la necesidad de un estado que regule las cosas fundamentales y un sistema justo y proporcional de impuestos. Me siento solidario y reconozco lo difícil que es para no pocos humanos subsistir en su país. He vivido casi cuatro años en Haití, uno de los países más pobres del mundo y en uno de sus peores momentos, ya que llegué justo después del terremoto. Por tanto, he vivido directamente la pobreza generalizada en todo un pueblo. Reconociendo como llegaba una inmensa ayuda humanitaria de un mundo volcado en un pequeño país de poco más de 10,5 millones de habitantes y cómo apenas se ha notado. He visto como se morían personas por no tener acceso a un medicamento que costaba unos céntimos y como ni podían enterrar al fallecido, ya que un entierro, también costaba dinero que no tenían. En no pocas ocasiones necesitaban esperar días hasta reunir un poco de dinero entre familiares, amigos y vecinos para pagar el funeral. Sobra decir como se encontraba el cuerpo del fallecido pasados días sin recibir sepultura en un país caribeño con una temperatura media superior a los 25oC. También los he visto comer hasta barro, ya que la sensación de hambre es terrible y el barro, aunque no alimenta, produce sensación de saciedad.

Haití no es pobre, al contrario, es muy rico. En su momento producía las tres cuartas partes del azúcar del mundo. Era llamada por los franceses, la perla del Caribe. Algo parecido ocurría con la Cuba española. Un simple árbol de mango da tres cosechas al año. Tiene petróleo, aluminio, oro y otros muchos recursos naturales. Simplemente, como ocurre normalmente con los países pobres y para desgracia de sus gentes, siempre ha sido pésimamente gestionado por sus dirigentes que no han sabido extraer la riqueza aún teniéndola delante

Imaginemos que España fuese un país pobre, el siguiente paso de los economistas sería “analizar las causas de la pobreza”. Ese sería a mi manera de entender, el primer error. No existen causas de la pobreza, por tanto, no las encontraremos. Por el contrario, existen causas de la riqueza.

La pobreza es el estado natural de los humanos. Nacemos desnudos y la escasez ha sido desde nuestra aparición como especie la pauta general. La inmensa mayoría de los humanos, en términos generales a lo largo de la historia, han sido pobres.

¿Por qué ya no somos pobres?

La esperanza media de vida, hace 10.000 años, era de tan solo 18 años. Hace 500 años, la esperanza media de vida en Europa era de 27 años. Hoy, la esperanza media de vida supera los 80 años.

¿Por qué se ha ampliado la esperanza de vida?

Hay muchas causas: La evolución de la medicina, la revolución industrial, la industria química y la farmacéutica son factores que considerar seriamente. Sin embargo, la causa primigenia es que comemos mejor. Antes comían una vez al día (o a la semana). Hoy, comemos tres veces al día. La variedad de alimentos existentes hoy a nuestra disposición era impensable hace muy pocos años.

Hay 800 millones de personas en el mundo en pobreza extrema (entendida como subsistir con menos de dos dólares al día) de casi 8.000 millones. Esto supone un 10% de la población. En tiempos de Cristóbal Colón eran el 98% de la población. Por lo tanto, la pregunta es:

¿Por qué hoy, el 90% de la población ya no es pobre?

La pobreza no se crea, permanece; lo que se crea es la riqueza.

Si cualquiera de nosotros se compara con los mismos Reyes Católicos, en la actualidad somos más ricos que ellos: no tenían agua caliente, no tenían electricidad, ni aire acondicionado, no viajaban en avión, no tenían teléfono, televisión o internet. Tampoco tenían la variedad de dietas que tenemos hoy. Entonces, hemos de asombrarnos, ya que cualquier persona normal, hoy en España, vive mejor y con más comodidades que hace 500 años vivían los mismos reyes de un imperio.

No hace tanto que leer y escribir era exclusivo de una minoría, a su vez, hace 100 años, a la universidad iban 2 por cada 1.000. Podemos preguntarles a nuestros abuelos cuánta ropa tenían, nos contestarán que muy poca y podemos mirar la que se tiene hoy. Creo que ya vamos viendo que la pregunta correcta es:

¿Por qué hoy ya no somos pobres?

En líneas generales, en las últimas décadas, sobre todos después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, muchos países lo han hecho bastante bien y han conseguido un aceptable nivel de bienestar. Otros en cambio, han retrocedido

¿Porqué somos ricos?

¿Qué es más importante?: la libertad o la igualdad. Las dos son fundamentales, pero, sin libertad, nunca habrá igualdad. Si atendemos al origen del concepto de la igualdad, encontraremos que no es un planteamiento reciente para los humanos. Los estoicos pensaban en el 200 a.C. que todos los hombres somos iguales por naturaleza. El cristianismo, da un nuevo paso: igualdad ante Dios. En el siglo XVII en Inglaterra, se plantea un nuevo y ampliado concepto de igualdad: todos somos iguales ante la ley. Finalmente, es en la Revolución Francesa cuando se establece un nuevo matiz: igualdad de logros.

Esta última, es la igualdad que empobrece: para que todos seamos iguales, hemos de suprimir la libertad. Aquello que mantiene al hombre es, ser libre.

¿Qué ocurre si no somos libres?

Si no somos libres, hasta la vida está en peligro. Recordemos que la esperanza media de vida en un campo de concentración nazi era de 6 meses. No tenían libertad, eran esclavos.

Sin embargo,

¿Por qué no eran libres?

Porque no tenían propiedad. Aquello que define en esencia al esclavo es el no tener acceso a la propiedad. El que no tiene propiedad, no tiene medios para defender su vida y no es libre. Nada es gratis, hasta para defendernos se requiere patrimonio.

Algún ejemplo reciente de falta de libertad puede ser la isla de Cuba.

¿Porqué no se revelan los cubanos?:

Porque no tienen propiedad privada con que defenderse. Dónde van a protestar si el gobernante es dueño de todos los periódicos, radios y televisiones. A qué policía van a pedir auxilio si le obedecen a él. Está prohibido la compra de armas y restringidos los teléfonos y ordenadores. La comida funciona con tarjeta de racionamiento y si protestas sobre el gobierno se te retira dicha tarjeta. No puedes revelarte, no tienes con qué defenderte. Así eran los esclavos antes, todo dependía del amo.

Hoy existen esclavos en los países totalitarios donde los ciudadanos no tienen con qué defenderse.

Espartaco era esclavo y se reveló. Llegó a formar un ejercito con decenas de miles de esclavos más. Tardaron dos años los romanos en dominarlos. Espartaco era gladiador y según el derecho romano, los gladiadores, en aplicación de la ley peculium, tenían derecho a tener en propiedad sus armas. Solamente porque tenían sus armas, pudieron revelarse. Esta pequeña fisura en la concesión de propiedad privada fue lo que inició un serio intento de conseguir su libertad. Todo tiene grietas y gracias a esas pequeñas grietas, termina entrando la luz.

Las sociedades que aspiran a igualarnos a todos, primero, eliminan la propiedad privada y hacen que todo sea público.

Redistribuir la riqueza, puede ser peligroso. Como norma general, debilitar la propiedad de unos en favor de otros puede crear situaciones negativas. A corto plazo, puede funcionar, pero a medio y largo, es nefasto. A los más pudientes y capacitados para adaptarse, aunque se les quite, siempre les puede quedar algo con que defenderse, pero cuando delimitas el derecho a la propiedad en los más débiles, los conviertes directamente en esclavos. Cuando se dice “hagamos a todos iguales”, se nos está diciendo: empobreceros, ya que la igualdad solamente se puede hacer hacia abajo. Hacia arriba tan solo se pueda lograr si las personas son libres, si tienen el derecho de propiedad.

En cambio, somos ricos cuando aceptamos ser desiguales y que lo que tenga cada uno sea producto de su esfuerzo libre, con la propiedad que pueda acumular de forma libre. En la medida que los gobiernos frenan esto, y arrebatan la propiedad, comienza de nuevo la pobreza.

Hemos sido ricos muchas veces. Se crean imperios que entran en crisis y desaparecen dando paso a otros. Países prósperos en el pasado, empobrecen e incluso, desaparecen como tal. Hace pocas décadas, Venezuela era uno de los países más ricos del mundo, pero cuando llegan los gobernantes y dicen: ‘‘vamos a redistribuir’’, se inicia de nuevo, una fase de pobreza.

Poseer oro en lingotes es discreto y más difícil de confiscar o de grabar con futuros impuestos que un inmueble. Desde hace miles de años, se asocia su posesión con la riqueza y es apto y aceptado como medio de intercambios. Es tan fácil de guardar que impedirá a esos posibles gobernantes que no respetan la propiedad privada y el esfuerzo personal apoderarse de él.

Así, la mejor forma de crear riqueza es competir libremente por crear riqueza. Competir con libertad, con respeto y pacíficamente, asumiendo que no todos hemos de conseguir lo mismo. Otros trabajarán más o mejor, tendrán más capacidad o medios y llegarán más lejos, pero nosotros, también alcanzaremos nuestra aceptable meta y si vivimos en un estado libre, con la justa intervención del estado, la inmensa mayoría de los ciudadanos vivirán sin carencias y en un mundo sin escasez.

Germán Vega – Mayo de 2019 – Blog de ventadeorocmc.co

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